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Una de las preguntas más frecuentes que recibimos es: ¿cuánto cuesta hacer una página web? La respuesta honesta es: depende. Pero eso no es una evasiva — es la realidad de un mercado donde los precios pueden ir desde unos cuantos miles de pesos hasta cifras de seis dígitos, según lo que realmente necesite tu negocio.

En esta guía te explicamos qué factores mueven el precio, qué puedes esperar en cada rango y cómo tomar una decisión informada.

Dato importante: El precio de un sitio web no solo depende de cuántas páginas tiene, sino de qué tan complejo es lo que necesita hacer y quién lo desarrolla.

1. El tipo de sitio que necesitas

No es lo mismo una página de presentación para un negocio local que una tienda en línea con cientos de productos. Estos son los tipos más comunes:

2. Quién lo hace: freelancer, agencia o plataforma

El mismo sitio puede costar muy diferente según quién lo desarrolle:

3. Funcionalidades que aumentan el costo

Ciertas características hacen que el desarrollo tome más tiempo y por lo tanto el precio suba:

4. SEO y velocidad: lo que muchos omiten y luego lamentan

Un sitio bonito que nadie encuentra no sirve de mucho. El SEO desde la base — estructura correcta, velocidad de carga, diseño para celular — no debería ser un extra, sino parte de cualquier proyecto bien hecho.

Ojo con propuestas muy baratas que no incluyen esto: al final pagarás por separado una auditoría y correcciones que ya deberían estar incluidas.

5. Mantenimiento y actualizaciones

Un sitio web no es un gasto único. Necesita actualizaciones de seguridad, renovación de dominio y hospedaje, y ajustes de contenido con el tiempo. Pregunta siempre qué incluye la propuesta después de la entrega.

Tipo de sitioRango de precio (MXN)Tiempo estimado
Landing page$8,000 – $20,0001 – 2 semanas
Sitio corporativo$18,000 – $45,0003 – 6 semanas
Tienda en línea$35,000 – $90,000+6 – 12 semanas
App web a medida$60,000+3 – 6 meses

Conclusión: El precio de un sitio web refleja su complejidad, quién lo hace y qué tan bien está construido para durar. Invertir bien desde el inicio evita gastar el doble después para arreglar lo que salió mal.